viernes, 17 de junio de 2016



El cólico menstrual, una oportunidad para revisar tus emociones ante tu feminidad.
Mayra Isel Rodríguez Garza
Psicóloga Social, Sexóloga, Moon Mother.
Terapeuta individual, de pareja. Bendiciones y Sanaciones de Útero.
mayraisel@gmail.com

Desde el entendimiento de que todas las dolencias físicas tienen un componente psicológico que le ha alimentado para manifestarse de esta manera, platicaremos en esta ocasión sobre uno de los  trasfondos socioemocionales que tienen los cólicos menstruales.
El cólico menstrual físicamente es el espasmo en la zona del vientre producido por la contracción del útero durante la menstruación; el grado de intensidad y dolor puede variar pero es interesante que nos detengamos un poco a reflexionar en la aparente competencia generada entorno a estos dolores; cuando una mujer comparte su vivencia del dolor siempre hay alguien que contesta que para ella es aún más difícil porque el dolor es más fuerte, la menstruación es más abundante, es más desgastante… lo que sea para “ganar” en una especie de competencia de “veamos a quién le duele más, quién sufre más”, cómo si esto representara sobresalir entre las mujeres por la cantidad de dolor que “aguantas” cada mes.

El lenguaje tiene la fuerza de crear realidades, si constantemente nos estamos repitiendo lo doloroso que es, lo difícil que es, lo fastidioso que es, si consideramos que arruina nuestros planes, que no nos deja trabajar a gusto, etc., etc…. Nuestra mente procesa esta información como “oh! Algo está mal conmigo, no soy lo suficientemente buena, ¡qué difícil es ser mujer!”… Y esto tiene un impacto sumamente profundo en nuestra mente, cuerpo y emociones.
Este es un mensaje que manifiesta que vivimos de manera dolorosa el ser mujer, el ciclo menstrual y la menstruación representan el máximo símbolo de nuestra feminidad, lo que nos hace totalmente diferentes a los hombres es nuestro útero y su capacidad de tener sus ciclos menstruales naturales, estar en contra o inconforme con esto, es estar en contra o inconforme con lo más profundo de todo lo que nos define como mujeres.
Tener un problema con nuestra feminidad, poco tiene que ver con el estereotipo de género de lo qué es lo femenino, en realidad tiene que ver con conflictos con la identificación con nuestra madre o figura materna, con la poca aceptación de nuestra delicadeza y sensualidad; representa una vivencia dolorosa del ser mujer, puede ir desde sensaciones y emociones de inseguridad al pensar que los hombres tienen menos riesgos que las mujeres en muchos ámbitos de la vida cotidiana, hasta cosas más sutiles como no estar conformes con nuestra sensibilidad, haciéndonos reproches por ser sentimentales o emocionales ante lo que nos pasa cotidianamente.

De esta manera el cólico menstrual viene a representar esa voz, esa queja, esa dolencia que esta ahí para recordarnos que hay algo pendiente que seguir trabajando para aceptarnos completamente.
Y para empezar este trabajo de aceptación empezamos reconociendo en primera instancia que el hecho de tener nuestra menstruación con su ciclo regular significa que nuestro cuerpo está saludable, que nuestros ovarios y hormonas están funcionando de manera adecuada y por esta sencilla razón es importante mostrarnos agradecidas a nuestro cuerpo cuando viene nuestra menstruación. Y cuando empezamos a agradecer en lugar de quejarnos, las cosas empiezan a cambiar.
Te recomiendo que, cuando te des cuenta que estas vibrando en la sintonía del rechazo, de la molestia, del fastidio, de las limitaciones en base a tu ciclo menstrual, respires profundo, te detengas en la oscuridad, reconozcas que en lo profundo de ti mora una voz de sabiduría, presta atención a lo que te quiere decir, sólo si te detienes, podrás sentirla en el latido del corazón y en tu misma sangre. Acércate a un lugar dónde puedas estar en contacto con la tierra, siéntela en tus manos y en tus pies y siente como conectas con la oscuridad de lo profundo de la tierra, inhala su tranquilidad, su sabiduría y su paz.
Al hacer esto, repite para ti :
Soy una mujer bella e inimitable,
Creada desde el amor, talentosa,
Y con el propósito vital único.
La Diosa lo sabe porque eres su creación.

Después de esto quédate en quietud y calma,  date cuenta de cómo tu intuición se incrementa, aprende a escucharla y hacer lo que te pide, lo que sabes que necesitas; es así como nos iremos reconciliando con esta fase del ciclo menstrual y por ende, con nuestra feminidad.


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