lunes, 18 de julio de 2016

Candidiasis, una petición de nuestro cuerpo para poder decir “No”


Mayra Isel Rodríguez Garza
Psicóloga Social, Sexóloga, Moon Mother.
Terapeuta individual, de pareja. Bendiciones y Sanaciones de Útero.
mayraisel@gmail.com



Irritación, ardor, comezón en la vulva y entrada vaginal, enrojecimiento e inflamación de la vulva son los síntomas más comunes y molestos de la candidiasis, ésta ocurre cuando el hongo de la cándida sobrepasa los limites de su equilibrio natural con el que debe estar regularmente presente en nuestro organismo.
Sientes que tienes tanta comezón que no puedes dejar de pensar en que quieres rascar tu vulva o frotarte en un sillón o dónde sea, sientes tanto ardor que sólo deseas que llegue a ti algo que pueda refrescar un poco esa sensación en tu vulva, y tienes emociones encontradas porque tanta molestia te aleja de poder estar en un lugar de tranquilidad, pero al mismo tiempo es esta molestia y la necesidad de calmarla la que no te deja profundizar en la emoción más interna que pudo haber desequilibrado tu homeostasis vaginal en un principio.

Cuando descartamos una evidente razón física para que se presente la candidiasis, debemos reconocerla como la manifestación de un conflicto relacionado a cómo estamos viviendo nuestra sexualidad, de cómo estamos con nuestra pareja y nuestras emociones, de cómo estamos ante el saber poner límites sanos.
La infección viene a representar una manera muy física y real de poner un alto a la entrada del otro, es decir, “debido a esta infección nadie puede entrar aquí” y esa razón nos habla de una inconformidad con la manera en que estamos emocional y sexualmente con nosotras mismas, porque más allá de no permitir que algo entre a tu vagina, la emoción profunda es que no quieres permitir que alguien entre a tus emociones. Pareciera que el cuerpo nos esta protegiendo de algo y debemos dar luz  a esa zona oscura, ver de qué se trata.

Puede ser que no te sientas a gusto teniendo intimidad con la persona con la que estás y que termines accediendo por miedo a decir que “no” o a las consecuencias reales o imaginarias de decir ese “no”, puedes pensar que tal vez puedas herir los sentimientos de la pareja, o sentir presión por cumplir con lo que se espera que haga una mujer plena y libre. Puede que sea una señal de que no estás lista para enamorarte y dejar entrar a tu corazón a alguien, también suele significar que tienes miedo a ser lastimada y es una manera muy sabia de tu cuerpo de protegerte de esto. Tal vez sientas inseguridad sobre las personas con las que te estás relacionando, que sientas que estas descuidando tu salud sexual, en fin, hay muchas razones por las cuales la candidiasis puede presentarse y es la manera más sabia de tu cuerpo de hacerte mirar un poco tus emociones, de parar el ritmo de tu vida y detenerte a revisar cómo estas y cómo te sientes.

Cuando te vuelva a suceder, te recomiendo que tomes un tiempo de tu día para estar a solas en tu cuarto o lugar seguro, pongas música relajante, velas, incienso o cualquier cosa que te ayude a estar más tranquila, pongas una toalla sobre tu cama te acuestes en ella sin pantaletas y tengas cerca de ti un poco de yogurt natural o yogurt de leche de búlgaros junto con una cuchara o jeringa sin aguja, introduce un poco en tu vagina y pon en tu vulva un poco del yogurt y mientas tienes todas las sensaciones que produce este remedio natural, te quedes acostada con tus piernas abiertas y sólo respira. Enfócate sólo en tu respiración, dándote cuenta de cómo estás respirando y empieza a darte cuenta de las emociones, sensaciones, ideas que van pasando por tu cuerpo y por tu mente, confía en que esas imágenes, emociones e ideas tienen un sentido profundo, que hay algo de esa información que es la razón por la cuál tienes esta manifestación en tu cuerpo que te permite gritarle al mundo que “no” quieres algo. Cuando reconozcas qué es, no te juzgues, sólo date cuenta de qué esta pasando en tu vida que te hizo necesitar esta infección. Lleva tus manos sobre tu vientre, imagina tus manos llenas de luz radiante plateada y blanca y agradece a tu cuerpo por su sabiduría, haz un compromiso consciente por sanarte física y emocionalmente; y cuando te sientas lista toma una hoja y pluma y empieza a escribir todo lo que quieras y salga de ti. Al final de esto tendrás más claro qué es lo que tienes que hacer o cambiar en tu vida cotidiana para estar más plena y evitar que tu cuerpo enferme para que te vuelvas a dar cuenta.








jueves, 23 de junio de 2016


Como tratar los cólicos menstruales con plantas y remedios naturales

Desde nuestras ancestras más lejanas existe mucha información sobre plantas que “calientan” el útero. La idea de base de las medicinas tradicionales (mexicana, india y china) es que el útero debe tener una temperatura perfecta- ni muy caliente, ni muy fría. Esto no es una temperatura que necesariamente vayas a percibir, pero tiene que ver a nivel fisiológico con el equilibrio hormonal y funcional.

El útero esta hecho de músculos lisos, por lo tanto responde a la adrenalina y la oxitocina. Cuando liberamos oxitocina, por ejemplo en un orgasmo, en el parto o en la lactancia, aumenta el flujo de sangre a nuestro útero, se contrae de manera regular y eficaz y liberamos prostaglandinas para ayudar a abrir el cérvix, lo cual ayudará a meter semen, sacar sangre, o incluso un bebé.

Cuando liberamos adrenalina, la hormona opuesta a la oxitocina, entonces la sangre se divierte a las piernas y brazos, y el útero no se contrae de manera equilibrada ni eficaz. En caso de la regla, la sangre se puede estancar en el útero, creando coágulos que van a  requerir que el cuello del útero se abra más aun para que pueda salir la sangre. Esto conllevará a más espasmos.

Entonces, la ciencia básica del cólico menstrual es que estés FELIZ! Que tengas muchos orgasmos, que te rodees de amigas y que te alejes del estrés. Cuando estamos crónicamente estresadas, como la mayoría de mujeres, el útero, como cualquier musculo, va perdiendo tono.

Voy a compartirte unas plantas y suplementos que van a ayudar a mejorar tu equilibrio interior y asegurar que tu útero se pueda contraer efectivamente:

Hoja de Frambuesa Roja: Usada desde antes de la conquista, esta hierba nativa a América del Norte es milenaria en tratamientos para el útero. Alta en vitamina A, B, C, E y K, calcio, potasio, fósforo, calcio y magnesio. Contiene un alkaloide llamado fragrina que fortalece las paredes del útero y ligamentos de la pelvis, ayudando a la fortalecer las contracciones para que sean menos dolorosas y más eficientes. La hoja también fortalece las paredes del sistema circulatorio, mejorando la circulación en general. Utiliza la hoja, dejándola reposar en agua hervida unos 15 minutos.



Ortiga: Mi favorita! La ortiga te ayudara a eliminar toxinas del hígado y riñones. Fortalece y nutre las adrenales (pequeñas glándulas que liberan adrenalina) asi que naturalmente disminuyen tu adrenalina, ayudando a relajar tu sistema entero. La ortiga contiene vitaminas A, C, D y K y contiene calcio, fósforo, potasio y hierro. La ortiga contiene altas dosis de clorofila que es bio-sintetizada a hemoglobina, ayudando sobre todo en mujeres que sangran mucho. De hecho, la ortiga disminuye el sangrado menstrual y su alto contenido en calcio disminuye los espasmos de cualquier músculo.  Utiliza la hoja dejándola reposar en agua hervida unos 15 minutos.

Jengibre: El jengibre es un anti-inflamatorio muy potente. De hecho, en un estudio científico realizado, se encontró que mujeres que tomaron jengibre regularmente enla regla tuvieron menos dolor que mujeres que tomaron ibuprofeno[1]. Con el beneficio de que el jengibre no afecta tu mucosa intestinal! El jengibre ayuda a liberar prostaglandinas que ayudan a abrir el cuello del útero para que la sangre pueda fluir hacia fuera. El jengibre es considerado una hierba caliente, lo cual direcciona la circulación hacia el centro del cuerpo, nutriendo el útero. Utiliza la raíz, hirviéndola unos 5 minutos.

Aceite de Onagra/Evening Primrose Oil: Contiene altas cantidades de omega 3, lo cual es un antiinflamatorio natural. Igualmente, contiene fito-prostaglandinas, por lo tanto ayuda a suavizar el cuello y ayudar a que abra más. Si tienes coágulos te lo recomiendo mucho. Toma 1,500 mg al día la semana antes de tu regla y mientras estés con tu luna.

Si tu regla te duele mucho te recomiendo que tomes los tés desde una semana antes para ir preparando tu útero. Lo más recomendable es tomar 1 litro al día.

Ven a vernos ni tu Luna es una Luna oscura y la quieres maldecir! Te podemos ayudar tanto emocionalmente como físicamente, estamos para ayudarte a conectar con tu cuerpo y escucharlo. 




[1] Ozgoli G, Goli M, Moattar F.  Comparison of effects of ginger, mefenamic acid, and ibuprofen on pain in women with primary dysmenorrhea.  J Alternative and Complementary Med 2009; 15(2):129-132.

viernes, 17 de junio de 2016



El cólico menstrual, una oportunidad para revisar tus emociones ante tu feminidad.
Mayra Isel Rodríguez Garza
Psicóloga Social, Sexóloga, Moon Mother.
Terapeuta individual, de pareja. Bendiciones y Sanaciones de Útero.
mayraisel@gmail.com

Desde el entendimiento de que todas las dolencias físicas tienen un componente psicológico que le ha alimentado para manifestarse de esta manera, platicaremos en esta ocasión sobre uno de los  trasfondos socioemocionales que tienen los cólicos menstruales.
El cólico menstrual físicamente es el espasmo en la zona del vientre producido por la contracción del útero durante la menstruación; el grado de intensidad y dolor puede variar pero es interesante que nos detengamos un poco a reflexionar en la aparente competencia generada entorno a estos dolores; cuando una mujer comparte su vivencia del dolor siempre hay alguien que contesta que para ella es aún más difícil porque el dolor es más fuerte, la menstruación es más abundante, es más desgastante… lo que sea para “ganar” en una especie de competencia de “veamos a quién le duele más, quién sufre más”, cómo si esto representara sobresalir entre las mujeres por la cantidad de dolor que “aguantas” cada mes.

El lenguaje tiene la fuerza de crear realidades, si constantemente nos estamos repitiendo lo doloroso que es, lo difícil que es, lo fastidioso que es, si consideramos que arruina nuestros planes, que no nos deja trabajar a gusto, etc., etc…. Nuestra mente procesa esta información como “oh! Algo está mal conmigo, no soy lo suficientemente buena, ¡qué difícil es ser mujer!”… Y esto tiene un impacto sumamente profundo en nuestra mente, cuerpo y emociones.
Este es un mensaje que manifiesta que vivimos de manera dolorosa el ser mujer, el ciclo menstrual y la menstruación representan el máximo símbolo de nuestra feminidad, lo que nos hace totalmente diferentes a los hombres es nuestro útero y su capacidad de tener sus ciclos menstruales naturales, estar en contra o inconforme con esto, es estar en contra o inconforme con lo más profundo de todo lo que nos define como mujeres.
Tener un problema con nuestra feminidad, poco tiene que ver con el estereotipo de género de lo qué es lo femenino, en realidad tiene que ver con conflictos con la identificación con nuestra madre o figura materna, con la poca aceptación de nuestra delicadeza y sensualidad; representa una vivencia dolorosa del ser mujer, puede ir desde sensaciones y emociones de inseguridad al pensar que los hombres tienen menos riesgos que las mujeres en muchos ámbitos de la vida cotidiana, hasta cosas más sutiles como no estar conformes con nuestra sensibilidad, haciéndonos reproches por ser sentimentales o emocionales ante lo que nos pasa cotidianamente.

De esta manera el cólico menstrual viene a representar esa voz, esa queja, esa dolencia que esta ahí para recordarnos que hay algo pendiente que seguir trabajando para aceptarnos completamente.
Y para empezar este trabajo de aceptación empezamos reconociendo en primera instancia que el hecho de tener nuestra menstruación con su ciclo regular significa que nuestro cuerpo está saludable, que nuestros ovarios y hormonas están funcionando de manera adecuada y por esta sencilla razón es importante mostrarnos agradecidas a nuestro cuerpo cuando viene nuestra menstruación. Y cuando empezamos a agradecer en lugar de quejarnos, las cosas empiezan a cambiar.
Te recomiendo que, cuando te des cuenta que estas vibrando en la sintonía del rechazo, de la molestia, del fastidio, de las limitaciones en base a tu ciclo menstrual, respires profundo, te detengas en la oscuridad, reconozcas que en lo profundo de ti mora una voz de sabiduría, presta atención a lo que te quiere decir, sólo si te detienes, podrás sentirla en el latido del corazón y en tu misma sangre. Acércate a un lugar dónde puedas estar en contacto con la tierra, siéntela en tus manos y en tus pies y siente como conectas con la oscuridad de lo profundo de la tierra, inhala su tranquilidad, su sabiduría y su paz.
Al hacer esto, repite para ti :
Soy una mujer bella e inimitable,
Creada desde el amor, talentosa,
Y con el propósito vital único.
La Diosa lo sabe porque eres su creación.

Después de esto quédate en quietud y calma,  date cuenta de cómo tu intuición se incrementa, aprende a escucharla y hacer lo que te pide, lo que sabes que necesitas; es así como nos iremos reconciliando con esta fase del ciclo menstrual y por ende, con nuestra feminidad.


lunes, 15 de febrero de 2016

Cuidando-nos mientras cuidamos

Auto Cuidado para parteras

Es domingo a las 7.34 de la mañana, me despierta el "bing" de mi whatsapp: 
Hola Cris, mira es que tengo una duda, anoche tuve una contracción a las 2 de la mañana y no pude dormir, siento mucha presión en la espalda y siento que no llegare a mi fecha... mi bebe lloró toda la noche y no lo pude consolar, que hago? tengo un flujo extraño, que sera? Cris, puedes convencer a mi marido de que tenga un parto en casa? Tuve una cesárea, puedo tener un parto en casa ahora? Cris cuando darás un curso de RCP? Quiero ser partera, me dijeron que me contactara contigo... quiero una beca para el foro... Por que no abres Luna Maya en mi ciudad?.... 

Hay días que me pregunto si voy a volverme loca. Yo mismo creé está realidad, ha sido mi impulso de crear Luna Maya, de formar parteras, de ocupar mi tiempo, de elegir ser partera, de ser una mujer perfecta, siempre de buen humor, sabia y con consejos fantásticos que le sirvan a todas las mujeres que me contactan. 

Y hay días que me quiero quedar en la cama hasta la 1 de la tarde haciendo el amor con mi novio, o bebiendo mucho té negro con cafeína y algún producto con harina que produce inflamación intestinal y muchos productos lácteos que se que producen mucha, mucha, mucha mucosa. Y hay días que quiero contestar a todos los whatsapps: ¿¿Que te hace pensar que tengo la más remota idea de como solucionar tu problema??!!

Y luego cuando hay silencio miro mi pantalla preguntándome: ¿Que pasa que nadie me escribe? y me acuerdo del meme que dice: "dejaré de mirar mi pantalla cuando me contestes mis mensajes." 

Reconozco mi adicción, me encanta estar super ocupada, me encanta sentirme como Glenn Close en "el diablo viste a la moda" entrando a Luna Maya por la mañana y teniendo reuniones de 5 minutos con Isa, Carryne, Elena y Hannah mientras atiendo la inconsolable monstruo del whatsapp. 

Pero esta adicción ha tenido consecuencias fuertes. He tenido cálculos renales, en un momento pensé que mi tiroides iba a desarrollar alas y salir volando y he llegado a poder dormirme en cualquier lugar a cualquier hora. Creo que soy mono-temática y se me ha acusado de intensa e intransigente. No lo se todo sobre como ser la mujer perfecta, pero lo estoy intentando, y estas son algunas cosas que he aprendido en el camino: 

1. Disminuye adrenalina: Ya sabemos cuales son los efectos de la adrenalina crónica en todos, repito, todos los sistemas del cuerpo (y si no lo sabes, ¡ven a consulta conmigo!). ¡¡No lo hagas, de verdad, no vale la pena!! Estar estresada todo el tiempo y todos los días, no vale la pena, tu cuerpo te pasa factura, tu familia también y tus clientes se asustan. Se cuidadosa contigo, ten horarios fijos- por ejemplo no trabajo después de las 8 de la noche ni antes de las 10 de la mañana, no trabajo los fines de semana y me voy de vacaciones 2 veces al año (si, DOS). Hay muchos días que tengo poco control de mis horas y sueño, entonces los días que si puedo controlar (por que no hay parto) soy muy estricta. 8pm, me levanto de la mesa y me voy a casa, no importa. Sé, y tengo demostrado que el sol saldrá mañana. 

2. Nutre tu alma: Recuerda que las que cuidamos tenemos muy buenas ideas de que deberían  hacer los demás con su vida, pero poca aplicación a la nuestra. ¡Nútrete bien! no hay un "el mes que viene comeré mejor". Sabemos que comer orgánico, desayunar fruta, comer carbohidratos complejos y cenar fibra es lo ideal. sabemos que el azúcar es adictivo y que las mujeres tenemos mayor tendencia a ser "alcohólicas cotidianas" (aquella que necesita una copa de vino para dormir... quien puede tomarse sola UNA??). Come proteína y verduras, asegurare de incluir probioticos en tu alimentación, no te olvides de los omegas, la cúrcuma, el jengibre y la ortiga, y claro, del chocolate amargo! 

3. Aumenta endorfinas:  Haz tiempo en tu día- si, tu día, no semana, en tu DIA- para hacer ejercicio. media hora de yoga, o vete a correr después de trabajar, apúntate a un gimnasio amigable a mujeres, que no huela tanto a sudor adolescente, o vete a la alberca que siempre prometes conocer a fondo! Las enfermedades cardiacas afectan desproporcionadamente a las mujeres y correr detrás de nuestros hijos no cuenta como "ejercicio". Intenta que sea al aire libre, para conectar con la naturaleza y además tener una dosis de vitamina D. Medita. ¿De verdad no tienes CINCO minutos para sentarte en silencio? Estoy 100% segura que sí los tienes. Vacía tu mente, recuerda que las neuronas que se crean juntas se disparan juntas. Cuando estés muy estresada, en vez de obsesionarte sobre tu proyecto, que tal meditar o caminar para re-ordenar tus neuronas. Por ejemplo: cuando más estresada o preocupada estoy, me levanto y me voy a caminar al parque al lado de mi oficina. El aire y los arboles me recuerdan que nada es tan importante. 

4. Vive otras realidades: Aunque no parezca cierto, te prometo que hay OTRAS realidades en el mundo. Hay más temas de platica que la importancia de cómo nacemos. Hay otros temas de conversación más allá de cuantos años lactamos cada una y si realmente se puede hacer un parto humanizado en hospital. Lo creas o no también puedes hablar del tiempo, de la visita del papa, del desplome del peso, o la última obra de teatro que fuiste a ver, que Yoko Ono expondrá en Mexico o la situación los migrantes Sirios en Francia (si quieres seguirle a los temas de derechos humanos). Cambia de tema. Cambia-de-tema. No pasa nada si tienes amigos que programaron su cesárea, que les parece que comerse la placenta es una barbaridad, son gente también. Ten un hobbie, colorea mandalas, o lee libros escritos por gente que jamas tendría un parto natural. Expande tu mente. 

5. Apoyate en tus fuerzas: Lo mejor que hacemos las que cuidamos es cuidar. Y luego un buen día nos desplomamos y nos quejamos de que nadie nos quiere ni nos cuida y que tenemos que hacerlo todo solas. Ciertamente es que llega un momento donde quien aguanta tu mono-tema-neurosis-no-necesito-a-nadie-yo-puedo-con-todo-y-soy-perfecta. ¡Ni tu misma! Integra tus hobbies, tus otros temas de interés, tus endorfinas, tus verduritas sanas y dile a la gente cercana: Claro que soy vulnerable! Claro que todos los días no tengo ni idea de qué hacer, y si me pongo a la defensiva es que estoy peor! Claro que quiero que me apapaches y me hagas de cenar, y claro que me muero por recibir afecto y ayuda, ser una diosa es solitario, y a veces todas queremos un principe orgánico y socialmente consciente que nos rescate un rato! Apóyate en tus fuerzas, hay gente que te quiere y le encanta sostenerte, prueba esa delicia... te prometo que no perderás fuerza. 

jueves, 10 de diciembre de 2015

Cuando perdemos en la vida:

He aprendido que las mujeres necesitan una partera ferozmente vulnerable. Cuando caminan el laberinto del duelo, necesitan saber que su partera también es mujer, femenina, vulnerable, capaz to tocar la locura. El resto del mundo ya le dirá que continúe su vida, que ya tendrá otro y que canalice su dolor de manera “apropiada”. Pero creo que las mujeres son más fuertes, mejor apoyadas y se colocan en su poder absoluto cuando sus parteras las acompañan en el “Que hay aquí AHORA” y caminan con ellas sumergidas en el lado obscuro. Que la partera también sienta la presencia del dolor, que lo honre, que lo sienta en toda su presencia enfurecedora. Entonces la partera se vuelve una hermana real, no una serie de técnicas descritas para “integrar la muerte de un ser esperado”. La muerte no se integra, la muerte es y desgarra lo que no sabías que se podía romper. Y cuando se rompe lo que no sabías que había, solo puede nacer lo que nunca imaginaste que podía nacer.
Menos mal que tuviste un bebe sano. Menos mal que estuviste cerca de la tecnología. Menos mal que tu medico dejó estar de pie 20 minutos, agarrando tu monitor fetal. Menos mal que te dejó llegar a termino. Menos mal que tu medico te dio permiso de que pasara tu marido, padre del bebe. Menos mal que te pusieron la epidural para que no sintieras nada. Menos mal que te dijeron que tenías hasta las siete para dilatar, por que si no tu bebé iba a tener problemas, y hasta podía morir. Menos mal que te dijeron que no podías comer nada, por si acababas en cesárea de emergencia. Menos mal que 8 extraños que no volverás a ver en tu vida te metieron los dedos profundamente en la vagina cada dos horas gritando tu calificación, 4, 6, nada, igual, no, sigue igual, fuera. Menos mal que tu medico se dio cuenta que ya no podías más y te ofreció tu cesárea salvadora, justo a tiempo. Menos mal que a tu bebé se lo llevaron a observación, a ese agujero negro al fondo de la sala, por que nació…. Tragó… bueno, ya te habían dicho lo que podía pasar. Menos mal que le dieron biberón a tiempo por que tu leche no bajó. Menos mal que volviste a casa vacía, confusa, adolorida, exhausta, enojada, silenciada, violada, Menos mal que te pudiste entregar a las noches eternas de locura de llanto, desesperación y soledad. Menos mal que no fuiste con una partera, por que imagínate lo que podía haber pasado. Menos mal que tuviste un bebe sano.

martes, 30 de julio de 2013

La realidad del Parto (publicado en "Bienvenido a la Vida", eomaia, 2013) Un parto ocurre dentro de un contexto cultural, y dentro de una sociedad y una familia que lo sostiene. La mujer antes de parir tiene una serie de expectativas de cómo le va a ir. Desde el momento que ella empieza a pensar en como a ser ese parto, si va a ser en un hospital, con anestesia, si va a ser quirúrgico, si va a ser en casa, quien va a estar allí. El hombre también tiene una serie de expectativas, y son una pareja. Esas expectativas se conjuntan, y hay una negociación durante el embarazo sobre como hacer un parto. Hay mujeres que quieren parir en casa y al marido le parece aterrante la idea y no pueden parir en casa, acaban pariendo en el hospital. La sociedad es determinante. Cuando tu miras una sociedad, por ejemplo en Mexico donde el 45% de los bebes nacen por cirugía, es una sociedad donde parece normal y sano recurrir a la cirugía para resolver una complicación. Y lo que es una complicación se vuelve todo. Si la mitad de los bebes están naciendo por que hay complicaciones, por cirugía, podemos asumir como sociedad que de hecho la mitad de los partos de van a complicar. Aquí estamos en una sociedad donde las mujeres van a entrar en el parto asumiendo que va a haber una complicación. Suele haber entonces un contexto bastante dramático. La mujer y la familia que esta sosteniendo ese parto van a estar mucho tiempo en el parto diciendo, “bueno, mientras todo vaya bien, bien, pero en el momento que necesitemos nos vamos al hospital para una cesarea”… “si esto tarda mucho, nos vamos al hospital”… en la primera entrevista que hacen conmigo preguntan, “¿en que momento nos vamos a ir al hospital?”. Entonces parir afuera del hospital es casi un milagro, una sorpresa. Parir sin complicaciones se vuelve un milagro, por que vamos a asumir que algo va a salir mal. En España creo que lo que ocurre es que se asume que el parto debe ser anestesiado. Las mujeres no quieren sentir el parto. Les parece abominable, retrogrado, cavernícola sentir el parto. Tal vez en Galicia esta información llego tarde, hace poco, por su distancia del resto del país, pero en los últimos años, se ha infundido con el “avance de la medicina” y ahora no tienen por que “sufrir” el parto. Es un brinco generación que ha ocurrido recientemente en España, y más en Galicia. Ya que un estado de un país no se puede escapar de la tendencia nacional. Se puede atrasar, pero no se puede evadir, por que los médicos y las matronas se capacitan a nivel nacional. Y así, la entrada, el acompañamiento va a incluir palabras como “sufrir”, “no tienes por que estar sufriendo así”, “te puedo poner algo para que no vivas esto”. Y sobre el dolor: desde los que los que acompañamos el parto hasta los que lo viven, todos tenemos que saber que el parto duele. Tiene que doler. Y que eso no sea un factor decisivo. Creo que cuando nos preparamos para un parto, de entrada vamos a asumir que el parto duele. Hay que dar eso por hecho. Y algo que es mucho más interesante es: ¿Qué vas a hacer tú con eso? ¿Tu qué con el dolor? ¿Tu qué cuando creas que ya no puedes más?. Todas las mujeres dicen en un momento del parto, yo no puedo más. ¿Pero qué va a pasar? Creo que asumir que el parto no duele y cuestionarse el dolor en el parto nos lleva a un lugar donde lo que estamos haciendo es evadir lo profundo nuestro. Y en tu fase prenatal, en vez de trabajar tu dolor, tus dolores y que te va a ayudar, que necesitas para sumergirte en ese dolor para soltarlo, si niegas el dolor, vas a negar lo obvio. Y vas a negar todo lo demás que ocurre. Y vas a negar el dolor y la intensidad en todo en la vida. Por que el parto sana ese dolor, a través de ese lugar extremo donde te lleva. Te recuerda cosas, te hace soltar cosas, ocurren cosas transformativas a nivel emocional. Para darle espacio a este bebe en tu vida. Si tu no sueltas todo ese dolor, sigues, como madre, enganchada a dolores de tu pasado y negando la intensidad de la vida. Tu hijo, al atravesarte te exige presencia. Que lo recibas sín tu pasado, sino con tu presente intenso. Si podemos empezar el trabajo prenatal hablando de que el parto duele y que es un proceso transformativo de ese dolor, podemos usar ese tiempo prenatal para ir preparando esa transformación. Y entonces ¿qué necesitas en ese parto doloroso? ¿Necesito a mi marido? ¿Necesito a mi suegra? ¿Donde me voy a sentir más fuerte y potente para transformarme y dónde menos? Y allí poder diseñar dentro de lo sorprendente que es el parto, los factores que si están en nuestro control: donde, quien esta allí y que hacen cada uno y cuanta tecnología hay allí. Lo demás no sabemos cuando va a ocurrir, cuanto vaya a durar, qué va a pasar en ese camino. Pero si empezamos el parto sabiendo que va mucho más allá de un acto doloroso donde sale un bebe podemos prepararnos mucho para que sea algo más. ¿Por qué nos permitimos a plantear el parto sin dolor? Tenemos que sacarnos el velo de la fantasía ante el parto idealizado. Por ejemplo, cuando escuchamos que las mujeres quieren tener un parto natural en el hospital, o un parto en casa sín dolor. El hospital es un lugar frio, clínico, donde no hay tinas de agua, no hay donde colgarte, las luces están prendidas, no hay velas, hay extraños, hay un reloj enorme en la pared mirándote, gente metiendo sus dedos en tu vagina y midiéndote. Y luego se sorprenden de que no pudieron parir natural. ¿Qué herramientas tiene el hospital para un parto natural? Un lugar tan desconectado de lo que es realmente un parto. De la misma manera que en casa no hay opciones de anestesia, y allí va a dolor mucho. Entonces cuando una mujer y su pareja están planeando el parto, allí tendrían que hacer el ejercicio de qué esperan de su parto, y qué herramientas necesitan para lograr eso. Esas son dos preguntas fundamentales. Creo que en el prenatal nos tenemos que organizar bien en la realidad. Creo que tenemos que ver nuestro presente, y aceptarlo, y de allí poder prepararnos para el parto que queremos. Yo diría que para parir tendríamos que ser más reales.